Hay lugares que no aparecen en los mapas. Son espacios que no conocen de coordenadas, fronteras o aduanas. Rincones donde algo que viste, escuchaste o viviste se mezcla con lo que llevás dentro… y, de pronto, nace una idea.
Ese cruce de caminos, para mí, siempre estuvo entre el diseño y los viajes. A veces fue una calle adoquinada con casas decoradas con cortinas de flores que me regaló una paleta de colores imposible de inventar. Otras, una conversación con un desconocido en la puerta de un antiguo castillo que me recordó que el diseño también es contar historias.
Este blog nace para volver a esos cruces y habitarlos desde diferentes lugares. No quiero que sea un diario personal de a dónde fui ni un listado de clases magistrales sobre cómo diseñar “correctamente”.
Quiero que sea un lugar de encuentro, donde podamos dejar un pedazo de inspiración, un hallazgo, una pregunta… y ver qué creamos a partir de eso.
Quizás acá encuentres otra forma de mirar un destino que ya conocés. O descubras que un color que viste en un mercado callejero pueda inspirar un proyecto en el que estás trabajando. O, simplemente, te lleves la tranquilidad de saber que no hace falta tener todo resuelto para empezar algo que nos mueve.
Los límites de este viaje —o su destino— no están definidos. El único propósito es hacerlo con la misma curiosidad con la que uno se pierde a propósito en una ciudad nueva.
Bienvenido/a a este rincón. Traé tus ideas, tus ganas y una libreta para anotar todo lo que te despierte curiosidad.
Crear es una forma de viajar
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